TESTAMENTO DE UN PESCADOR

'' Pesco por que me gusta pescar,porque disfruto de los lugares invariablemente hermosos,donde se encuentran truchas y me disgustan los lugares, invariablemente feos,donde se juntan las multitudes. Pesco porque así escapo de los anuncios de televisión,de los cock-tails y de las falsas actitudes sociales.

Porque en un mundo donde la mayoría de los hombres parecen transitar la vida haciendo cosas que detestan,mi pesca es a la vez una fuente inagotable de goce y una pequeña rebelión,porque las truchas no mienten,ni hacen trampa,no pueden ser compradas ni sobornadas o impresionadas con el poder,sino que responden únicamente a la quietud,a la humildad y a una infinita paciencia.

Porque sospecho que los hombres recorren este camino por última vez y no quiero desperdiciar el viaje,porque misericordiosamente no hay teléfonos en los ríos de truchas,porque solamente en los bosques puedo encontrar la soledad sin sentirme solo,porque el whisky que se toma en una vieja taza de latón siempre sabe mejor,porque tal vez un día atrape una sirena,y finalmente no porque considere que pescar sea tan terriblemente importante,sino porque sospecho que tantas preocupaciones de los hombres son igualmente intrascendentes y ni por asomo tan divertidas''

ROBERT TRAVER.

lunes, 17 de agosto de 2009

VOLVEMOS A LAS ANDADAS







Después de una larga temporada dedicados en exclusiva a la pesca a mosca de lucios,barbos,truchas, salmones, etz, volvemos como estos últimos a las zonas que nos vieron nacer como pescadores, a los pedreros y playas gallegas y asturianas. El porque de este cambio responde a varias razones aunque una de las más importantes es la motivación. Personalmente cuando empiezo a practicar un tipo de pesca diferente a la que hago normalmente me marco unas metas y cuando las consigo me saturo, transformándose poco a poco la emoción y la aventura por lo nuevo, en rutina y costumbre. Así, este retorno a los pedreros trajo nuevas ilusiones y sensaciones hace tiempo olvidadas. Buenas mareas de sargos en nuevas y viejas caladas,eso sí, cómodas y guapas pero con buenos ejemplares, nuevas cañas y carretes e incluso fluorocarbonos de alta gama llenaron los bolsillos de los chalecos , pero esta buena racha no iba a durar mucho. El verano no es la mejor época para pescar los sargos a boya. Pese a todo conocemos unas buenas caladas para el tipo de mar de verano, aguas quietas y fuertes nordestes pero este atípico verano de mar fuerte y vientos del oeste nos obliga a volver a sitios a los que habíamos jurado no volver. Caladas en las que las grandes bajadas no van acordes con numerosas capturas, por lo menos en nuestro caso particular. Con estas bajadas también volvieron las antaño habituales discusiones a la hora de emprender el empinado camino y también las maldiciones y cagamentos a la hora de afrontar la subida. De aquí viene el título de esta entrada, volvemos a las andadas.

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