TESTAMENTO DE UN PESCADOR

'' Pesco por que me gusta pescar,porque disfruto de los lugares invariablemente hermosos,donde se encuentran truchas y me disgustan los lugares, invariablemente feos,donde se juntan las multitudes. Pesco porque así escapo de los anuncios de televisión,de los cock-tails y de las falsas actitudes sociales.

Porque en un mundo donde la mayoría de los hombres parecen transitar la vida haciendo cosas que detestan,mi pesca es a la vez una fuente inagotable de goce y una pequeña rebelión,porque las truchas no mienten,ni hacen trampa,no pueden ser compradas ni sobornadas o impresionadas con el poder,sino que responden únicamente a la quietud,a la humildad y a una infinita paciencia.

Porque sospecho que los hombres recorren este camino por última vez y no quiero desperdiciar el viaje,porque misericordiosamente no hay teléfonos en los ríos de truchas,porque solamente en los bosques puedo encontrar la soledad sin sentirme solo,porque el whisky que se toma en una vieja taza de latón siempre sabe mejor,porque tal vez un día atrape una sirena,y finalmente no porque considere que pescar sea tan terriblemente importante,sino porque sospecho que tantas preocupaciones de los hombres son igualmente intrascendentes y ni por asomo tan divertidas''

ROBERT TRAVER.

martes, 15 de septiembre de 2009

CAJAS PARA MOSCAS DE LUCIO

Uno de los problemas que solemos tener los pescadores de lucios a mosca es encontrar cajas apropiadas para albergar de forma organizada las grandes moscas que se emplean en este tipo de pesca. Una de las opciones mas utilizadas son las clásicas cajas con interior de foam en tiras o escalonado, pero estas cajas tienen el inconveniente que para clavar las moscas en el foam tenemos que doblar el antialgas y con el tiempo este queda deformado y pierde toda su funcionalidad.
Otra opción es colocarlas en esas mismas cajas pero sin clavar las moscas, con lo cual no estropeamos el antialgas pero entonces tendremos todas las moscas revueltas en la caja y cada vez que la abramos nos encontraremos con un confuso ovillo de anzuelos y pelos. Una opción más son las típicas cajas transparentes con compartimentos, pero si tienen bastantes huecos, son demasiado grandes para los bolsos del chaleco y además los compartimentos predeterminados no se adaptan al tamaño de nuestras moscas, bien sea por que no nos entren de ancho por el antialgas, o por la longitud de los compartimentos respecto al tamaño de las moscas.
Como solución a estos problemas, yo utilizo unas cajas grandes pero que entran perfectamente en los bolsos del chaleco. En el fondo de la caja le pego tres potentes y pequeños imanes que puedan adherir perfectamente anzuelos de acero inoxidable, y en la tapa superior pego otros tres imanes iguales, pero al lado opuesto que los de la parte inferior, para que no se atraigan entre sí.
De esta manera dispondremos de 6 moscas por caja, sujetas individualmente, sin mezclarse unas con otras y sin estropear los antialgas.
Para colocar los imanes correctamente, marcamos con un rotulador el lugar donde van a ir colocados y seguidamente los vamos pegando con Loctite, dejando secar uno antes de pegar el siguiente para que no se atraigan entre sí. Posteriormente les aplicamos una capa de epoxi alrededor para acabar de asegurarlos a la base con una mayor superficie de contacto.

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